¿Están los fabricantes acortando deliberadamente la vida de sus productos informáticos?

obsolescencia planificada

Desde hace varios años, los consumidores tienen que hacer frente a una plaga a su pesar que les empuja al consumo excesivo: la obsolescencia programada. Se trata de una técnica utilizada por los fabricantes para incentivar a sus clientes a comprar constantemente sus nuevos dispositivos.

En este artículo, te contamos más sobre esta manía de los fabricantes de reducir voluntariamente la vida útil de sus productos informáticos, y qué se puede hacer al respecto.

I. Obsolescencia programada, definición

La obsolescencia programada es un método que los fabricantes utilizan para maximizar la venta de sus nuevos modelos. Para ello, acortan intencionadamente la vida útil de su producto.

A continuación, utilizan diversas técnicas para asegurarse de que el producto en cuestión no pueda utilizarse a largo plazo ni repararse. Un ejemplo son los smartphones actuales, que ya no se pueden abrir como antes. Por lo tanto, ya no es posible sustituir la batería cuando la antigua está defectuosa. Del mismo modo, varias reparaciones ya no son factibles: cuando los mandos están defectuosos, resulta imposible resolver el problema porque los botones ya no son físicos y, por tanto, no pueden sustituirse ni repararse.

Los electrodomésticos también están sujetos a la obsolescencia programada: los fabricantes utilizan piezas específicas para cada generación de sus aparatos. Cuando sale la nueva generación de máquinas, se dejan de producir piezas de recambio para las generaciones anteriores, y éstas se vuelven irreparables. Los consumidores se ven así obligados a comprar un modelo más nuevo.

Existen varios tipos de obsolescencia planificada: la obsolescencia técnica, la obsolescencia del software y la obsolescencia estética.

  • Obsolescencia técnica

La obsolescencia técnica se produce cuando un producto deja de funcionar porque utiliza componentes que tienen una vida útil limitada y no son reparables. La obsolescencia técnica indirecta se produce cuando ya no se dispone de piezas de recambio que permitan reparar el producto.

  • Obsolescencia del software

La obsolescencia del software se aplica principalmente a los ordenadores, teléfonos inteligentes y otros dispositivos que dependen de su software para funcionar. La obsolescencia del software se produce cuando una nueva versión de una aplicación o software (como un sistema operativo para PC) deja obsoleta la anterior.

Lo mismo ocurre cuando los formatos de la versión antigua y la nueva versión del mismo software o aplicación se hacen incompatibles, de forma acelerada.

  • Obsolescencia estética

El término "obsolescencia cosmética" se utiliza cuando una empresa presenta un nuevo producto en sus campañas promocionales, y lo promociona como un modelo significativamente mejor, cuando acaba de hacer lo mismo muy recientemente con su producto anterior.

La empresa en cuestión intenta convencernos a través de su campaña de comunicación de que el nuevo modelo es innovador y casi imprescindible. Esta técnica de venta también se conoce como "efecto anticuado".

Foto de Prateek Katyal en Unsplash
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II. El iPhone en la línea de fuego

Si tuviéramos que citar como ejemplo a una marca que practica la obsolescencia programada para impulsar la venta de sus nuevos modelos, Apple probablemente estaría a la cabeza de la lista. De hecho, la marca Apple es conocida por utilizar esta práctica desde hace varios años, especialmente con su iPhone.

Así, las antiguas generaciones de smartphones de Apple, que se consideraban de última generación cuando salieron al mercado, se han quedado obsoletas. Y lo que es peor, muchos modelos ya no pueden recibir actualizaciones y ahora son casi inutilizables.

Apple también ha desarrollado la (mala) costumbre de utilizar componentes y tecnologías únicas que no se encuentran en otras marcas. Gracias a esta técnica, la empresa consigue controlar la producción y la disponibilidad de diversas piezas de recambio.

Esto deja a los consumidores en una posición difícil:

  • o simplemente no pueden encontrar piezas para reparar su smartphone dañado, por lo que tienen que comprar un nuevo modelo,
  • o tienen que pagar el precio completo de la reparación, ya que Apple tiene la exclusividad de la pieza de reparación.

Además, en 2017, Apple llegó a admitir que había ralentizado voluntariamente el rendimiento de algunos iPhone antiguos, para preservar la duración de su batería. Ante esta práctica, cuando menos abusiva, una treintena de estados norteamericanos, así como varias asociaciones de protección de los consumidores (como la asociación francesa Halte à l'Obsolescence Programmée) han acusado a Apple de programar intencionadamente la obsolescencia de sus iPhones, con el fin de obtener más beneficios.

En 2020, la empresa acabó pagando 113 millones de dólares para poner fin a la demanda. En Francia también se le impuso una multa de 25 millones de euros por obsolescencia programada de sus iPhones.

Ahora Apple está obligada a informar a sus usuarios cuando lanza una actualización que puede ralentizar su smartphone. Y sin embargo, a pesar de estas medidas y sanciones, la manzana sigue negándose a reconocer sus errores.

III. Las alternativas

Desde 2015, la práctica de la obsolescencia programada está prohibida por ley, para evitar el despilfarro y no empujar al público al consumo excesivo. Los fabricantes han respondido desde entonces ofreciendo asesoramiento y piezas de recambio para poder reparar sus productos.

También se descubrió que se organizan talleres de bricolaje para enseñar a los consumidores y a los profesionales a reparar diversos artículos rotos o que funcionan mal.

También se han tomado medidas en relación con los electrodomésticos y los aparatos electrónicos: estos aparatos tienen ahora una etiqueta que indica si son fáciles de reparar o no: es el índice de reparabilidad.

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IV. El índice de reparabilidad

El índice de reparabilidad es un nuevo indicador ecológico obligatorio establecido por el gobierno. Este indicador pretende sensibilizar a los consumidores en la lucha contra la obsolescencia programada y fomentar la posibilidad de reparar los productos defectuosos. Como parte de la ley antiresiduos en favor de una economía circular, los fabricantes están ahora obligados a informar a sus consumidores sobre la reparabilidad de los aparatos que comercializan.

Por lo tanto, cada aparato eléctrico y electrónico debe tener un indicador, tanto si se vende en una tienda como en línea. El indicador de reparabilidad adopta la forma de una puntuación sobre 10 y un logotipo de color. La puntuación más alta (la más cercana a 10) y con un logotipo verde significa que el aparato puede repararse fácilmente y que las piezas de repuesto son abundantes. Cuanto más baja sea la puntuación, más difícil (o imposible) será reparar el aparato.

Actualmente, sólo se pueden reparar 40% de aparatos electrónicos y eléctricos. El gobierno pretende aumentar esta cifra a 60% en 5 años. Los dispositivos a los que se dirige son principalmente electrodomésticos, ordenadores portátiles, teléfonos inteligentes, cortadoras de césped y televisores.

El índice de reparabilidad de los aparatos mencionados se basa en cinco criterios:

  • la disponibilidad de la documentación
  • disponibilidad de piezas de recambio
  • el precio de las piezas de recambio
  • la accesibilidad y la posibilidad de retirar el dispositivo
  • el criterio específico de la categoría del dispositivo en cuestión.
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V. Elegir bien

Así que podemos ver que se están haciendo esfuerzos por parte del gobierno en un esfuerzo por luchar contra la obsolescencia programada, y para animar a los consumidores a tener reparación de sus productos, en lugar de comprar sistemáticamente nuevos.

Por lo tanto, nos corresponde a nosotros, como consumidores, asumir la responsabilidad y garantizar que los equipos y máquinas que compramos tengan una larga vida útil. Pero, sobre todo, debemos asegurarnos de que se reparen mientras sea factible. No se trata sólo de ahorrar dinero, ya que es un verdadero acto ecológico.

Si antes no era fácil, optar por productos duraderos y reparables debe simplificarse ahora, en particular mediante los indicadores de reparabilidad obligatorios.

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